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_2B Jaime Lorente "Campos para el desbordamiento"

Jaime Lorente - Inauguración 25 de mayo a las 20h (c/ Benigno Soto 14, Madrid)

 

Texto del artista:

 

Los trabajos que ahora se presentan en Space to Be (_2B) son el resultado de la suma de distintas operaciones con las que me he venido manejando durante los últimos cinco años.

El dibujo es una de ellas, elemento primordial en mi obra que me permite discutir las condiciones en las que plantear lo que voy a hacer,  generador de nuevos espacios para posteriores intervenciones.
La pintura es otro de los procedimientos que pongo en juego. Ofrece la posibilidad de dar calor, sustanciar lo planteado, abolir el tiempo y por extensión acercar lo que tiene uno entre las manos al mundo, un mundo hecho de las materias más diversas. Pensemos incluso en la más inmaterial de todas ellas capaz de hacer visible todo lo que nos rodea: la luz. Sin ella no hay sombras, recordémoslo. Entre estas dos operaciones, dibujo y pintura, hay otras que he ido incorporando a eso que desde hace tiempo entendemos por proceso creativo.
La fotografía forma parte de los recursos plásticos que he trabajado a lo largo de las diferentes etapas en mi obra y que hoy sigue formando parte en mis trabajos. Las fotos que voy haciendo día tras día se van añadiendo a las que suelo recortar de los periódicos o revistas que posteriormente iré manipulando. El material acumulado se incorpora a un dibujo que sirve de esqueleto. En su metamorfosis, la tarea va tomando un cuerpo en el que se intuye lo porvenir.

Por otro lado el uso del ordenador me sirve para organizar el trabajo seleccionado en forma de collage y su aprovechamiento hoy me parece insustituible para ordenar los distintos pasos que voy dando: la construcción de un espacio por medio de la composición, las formas y el color. 

También la serigrafía es otra de las disciplinas que he ido agregando y su utilización me ha servido para articular algunas de las distintas partes que durante el hacer bien pudieran haber quedado aisladas del núcleo de traba
Esa amalgama de distintas cosas a las que voy dando forma, unas veces con rapidez, otras más lentamente, estirando de aquí o encogiendo de allá, me trae a la memoria unos sencillos aparatos que escondían un curioso mecanismo con el que disfruté muy a menudo hace ya algunos años. Se trataba, y sigue siendo así hoy, de un canuto de cartón al que acercábamos el ojo para poder ver lo que sucedía en su interior mientras lo dirigíamos hacia la luz. Las formas y colores se multiplicaban en aquel espacio circular de "un modo" milagroso. De la misma manera que girábamos el artilugio con la intención de seguir disfrutando de su secreto el mayor tiempo posible, me propuse con estos trabajos elaborar algo en esa sintonía, un instrumento idóneo y caleidoscópico en el que se dieran cita muchas de las experiencias que he ido acumulando con el tiempo, algo adecuado para recrear un cúmulo de sensaciones.      

Todo esto que he ido contando alcanza su máxima temperatura en el momento en que tengo que decidir el tamaño del papel o la tela en el que quedaran reproducidos todos los pasos dados hasta ese momento, pese a que no sean los definitivos. Una vez que tengo dicha reproducción continua la tarea de ir añadiendo o quitando cosas hasta que llega el momento en el que ya nada queda más por hacer, o tal vez si, y sin embargo lo hecho demanda su independencia y nos pide que esa colaboración que la hizo posible deje paso a una nueva.


El resultado final son campos para el desbordamiento, terrenos en los que se acumulan muy distintos aspectos de lo que de manera experiencial he venido espigando en estos últimos años y donde el soporte hace posible lo cultivado.
Para terminar, tan solo quiero recordar que entiendo el arte, si es posible utilizar todavía hoy esta palabra, como un instrumento polisensorial muy lejos de ese otro que tan machaconamente se nos quiere imponer, entenderlo como un instrumento de conocimiento. De esto último espero que aún quede tiempo para hablar, al menos para matizar el qué quiere decir esto, o tal vez ya no, aunque siempre quedará tiempo incluso cuando pensemos que ya no nos queda tiempo, que en esto del arte nunca se sabe. Sea como fuese les dejo con estos bocados que he ido dando al tiempo ayudándome de tenedores y cuchillos con los que he venido modelando estas anatomías para un mundo de hoy. 

 
Jaime Lorente es artista, docente e investigador. Doctor en Bellas Artes y Profesor Titular de la Universidad de Castilla-La Mancha [Facultad de Bellas Artes de Cuenca] desde 1998. Su obra forma parte de un buen número de colecciones de relevancia, como la Fundación La Caixa [Barcelona], la Colección Grupo 16 [Madrid], la Colección Banesto [Madrid], el Museo de Teruel, la Colección UNED [Madrid], la Real Academia de España en Roma, la Real Academia de San Fernando [Madrid], el Museo Internacional de Electrografía o la Fundación Antonio Pérez [Cuenca], entre otras.
 

Café de la Reina

Conectado al vestíbulo de un elegante hotel de Lujo, el Café de la Reina o “BUR-BU-JA-JA” aporta la nota colorista y desenfadada al conjunto. El espacio se transforma de cafetería-delicatesen durante el día, a bar de sofisticados cocteles por la noche ofreciendo al visitante una envolvente de materiales iridiscentes y colores marinos.

Una gran barra verde y sinuosa recorre y estructura el alargado espacio, mientras una celosía de “algas” camufla el muro cortina de la fachada y las vistas de la ciudad más mundana, diluyéndolas en pequeños fragmentos de un mundo orgánico, subacuático. Paredes onduladas y suaves, con bandas reflectantes y bancadas y mesas circulares contribuyen --junto con los demás elementos-- a proporcionar una atmósfera sensorial donde el espacio y el usuario interaccionan a través del movimiento

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Cliente

Aragonia

Localización

Zaragoza, España

Arquitectos

Belén Moneo, Jeffrey Brock

Equipo de Arquitectura

Andrea Caputo, María Pierres, Sandra Formigo, Andrés Barrón, Spencer Leaf and Silvia Fernández

Maqueta 3D

Andrés Barrón

Parroquia en Pueblo Serena

La iglesia de El Señor de la Misericordia está ubicada en el centro del conjunto urbanístico Pueblo Serena, en Monterrey, un nuevo centro comercial y social, rodeado de un imponente paisaje montañoso. El factor más significativo en el emplazamiento y orientación de la iglesia es su relación con una gran plaza. Tanto la iglesia como la plaza son importantes espacios públicos que dialogan entre sí, donde los ritos y festividades religiosas pueden encontrar acogida cuando se desbordan los confines del recinto.

Con este proyecto de arquitectura contemporánea se entabla un diálogo en el que los espacios de la iglesia no solo posibilitan una serie de actividades, ritos y celebraciones, sino que también se integran en un lenguaje arquitectónico con una larga historia, que habla de continuidad pero también de renovación. Esta iglesia es un lugar de meditación, pero también un centro educativo.

La fachada presenta un gran plano rectangular, declarando con énfasis su frontalidad hacia la plaza. El silencio de este espacio deriva de una materialidad sencilla y austera; anuncia un espacio de tranquilidad y recogimiento en el interior. Una gran marquesina protege y anuncia una ancha entrada de 11 metros, y sus múltiples puertas son abatibles y transparentes, admitiendo la total conexión visual del interior de la iglesia con el espacio exterior de la plaza. Una serie de celosías correderas de acero permiten modular la privacidad o apertura entre los dos espacios.

Al ser un edificio exento y estar en el núcleo del conjunto urbano, su volumetría exterior de diseño moderno ofrece solidez y aplomo. Sus formas rotundas nos recuerdan a las de las primeras misiones americanas hechas de adobe y madera. El gran campanario de 43 metros de altura permite que la iglesia pueda ser divisada desde una gran distancia, sirviendo de referencia a los conductores de la Carretera Nacional, donde está ubicada.

Aunque la iglesia tiene un marcado carácter moderno, la organización de la iglesia en planta deriva de iglesias tradicionales, y el diseño presenta características arquitectónicas reconocibles, extraídas de prototipos de templos cristianos; como el campanario, los vitrales, el altar frontal, el baptisterio, el coro, las tres capillas y el patio interior. La propuesta de arquitectura, interiorismo y diseño es, a un tiempo, reconocible y novedosa.

La planta del templo cuenta con una nave central de 15 metros de ancho, por 18 metros de largo, por 15 metros de alto, cuyo eje norte-sur desemboca en el altar. La luz natural es el centro de este proyecto: cada una de las tres pequeñas capillas, orientadas al este, tiene una fuente de luz cenital natural mediante un gran tiro vertical coronado por un romboide en la cubierta. Cada rombo tiene una orientación particular, por lo que el color de la luz de estas capillas que iluminan la nave central va cambiando a lo largo del día. La primera capilla es la del Santísimo, donde se encuentra el Sagrario, la segunda es la del Señor de la Misericordia y la tercera es la capilla de Juan Pablo Segundo.

Por encima del altar, hacia el norte, hay un gran lucernario cuya luz dibuja una cruz latina en el vacío que preside la totalidad del espacio; mientras que en el oeste de la nave contamos con el baptisterio y el coro en un piso superior. El baptisterio se abre a una larga ventana horizontal protegida con una ligera marquesina que difumina la luz, nos ofrece la vista de una gran lámina de agua que rebosa en cascada hacia un patio interior. Una robusta pared de celosías de piedra protege el interior de la iglesia del ajetreado exterior. Finalmente, los haces de luz coloreada de una gran ventana-lucernario de vitrales completa la entrada de luz natural en la esquina suroeste.

Como en cualquier iglesia, la acústica era de suma importancia. Se hizo un estudio de los espacios y se dispusieron materiales óptimos como la madera modulada mediante listones en los puntos más necesarios: en la pared detrás y enfrente del altar, sobre la entrada y en la totalidad de las paredes del coro. La colocación en degradado de las pequeñas piezas de madera que se extiende también a las capillas, no es, por tanto, únicamente estética.

La consideración de métodos sostenibles en este proyecto era imprescindible. Por ello se ha diseñado un sistema de ventilación que permite la corriente de aire natural mediante aperturas de entrada y salida en puntos estratégicos. Así, la iglesia queda aclimatada sin necesidad del aire acondicionado durante parte del año, aunque no se descarta su uso puntual cuando las altas temperaturas lo requieran. Además de utilizar diversos materiales para que el interior esté debidamente aislado, el gran espacio que se forma entre el falso techo de la nave y el forjado de la cubierta actúa de cámara de aire y plenum para mantener la ventilación y la temperatura adecuadas.

La propuesta de interiorismo está integrada en la arquitectura y todo el mobiliario es diseño de Moneo Brock, desde los bancos de madera, hasta el altar, el coro y las múltiples celosías, las correderas de la entrada, las puertas del Sagrario, la puerta de entrada a la zona de los osarios y la celosía que separa el baptisterio de la nave principal. También se han diseñado piezas de carácter artístico, como los vitrales del gran rosetón (una reinterpretación actual de este elemento gótico, que en esta ocasión está orientado al oeste para gozar de una mayor luminosidad), el vitral de los osarios y el sagrario en tonos dorados con formas geométricas triangulares. Asimismo, se encargaron para esta iglesia varias obras de arte: el Cristo del altar, de madera tallada, obra de Francisco Leiro; el mural de Juan Pablo II en la capilla tercera, pintado por Pedro Cuni; y el cuadro del Cristo de La Misericordia de Carmen Pinart, presidiendo la capilla segunda. Estas obras completan el espacio con arte contemporáneo, respetando el contenido tradicional.

Gracias a la apertura de dos grandes patios que permiten la entrada de luz natural en la planta sótano, se introdujeron aquí espacios con diferentes usos. Asociados al patio norte, se ubican los despachos administrativos de la parroquia. Por otro lado, el patio oeste ilumina unas salas educativas y multi-usos hacia el este y hacia el oeste el espacio de los osarios que incluye una pequeña capilla en su interior, donde se produce un ambiente más íntimo debido a una cascada. Uno de los retos de la planta sótano era resolver el acceso y conexión de la iglesia a la galería comercial. Para generar un espacio de transición entre ambos se diseñó un vestíbulo de adaptación con un gran lucernario prismático que dialoga y se refleja en un plano de agua. Acorde con la temperatura elevada de este lugar y el ambiente de tranquilidad y oración, se eligieron materiales elegantes y de tonos cálidos, como el suelo de mármol o la madera. Los colores del rosetón y las obras de arte avivan el espacio.

El paisajismo de Harari Landscape suaviza la arquitectura e integra, mediante el uso de grandes arboles (encinos) y espectacular control y elección de la vegetación, los distintos edificios que componen el conjunto.

 

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Cliente

Plaza Serena / Inmobiliaria Cañón del Huajuco

Localización

Carretera Federal 500, Monterrey México

Tamaño del edificio

1600 m²

Presupuesto

$ 2.077.717

Arquitectos

Belén Moneo, Jeffrey Brock

Equipo de Arquitectura

Irene Alberdi, Andrés Barrón, Fabrice Leray, Jaime Salvador, Sara Pericacho, Irene Hernádez, Juan Galloso

Maqueta 3D

Fabrice leray, Andrés Barrón

Ingeniería de Estructuras

RGT Ingeniería (Gerardo Hernández)

Consultor de Acústica

Arau Acustic (Higiniarau)

Constructora

Plaza Serena

Fotógrafo

Jorge Taboada

Laboratorios de la Universidad del Rosario

El Campus de Quinta Mutis de La Universidad del Rosario tiene una estrecha relación con el barrio del Siete de Agosto en Bogotá. En su interior se combinan construcciones históricas de gran valor patrimonial con edificios de carácter industrial que restan valor al conjunto. El proyecto, que supone la primera fase de una renovación del campus, se sitúa en la esquina suroeste del conjunto y pretende sustituir a una serie de construcciones provisionales.

Moneo Brock propone enfatizar los valores de la Universidad del Rosario, y actualizarlos al siglo XXI. La visión de un campus universitario abierto y del edificio como ágora, no sólo para los estudiantes sino también para el barrio, supone un punto de inflexión en el proceso de diseño de este conjunto.

El  edificio de laboratorios se eleva sobre el barrio como un afloramiento mineral, dialogando tanto con la ciudad como con el rico paisaje de la ciudad de Bogotá. Este volumen se eleva sobre un basamento, de escala similar a las construcciones existentes, complementándolas y reaccionando en cada una de sus fachadas a los episodios circundantes.

Coronando el basamento, una gran terraza ajardinada suaviza la transición entre el volumen estilizado y el entorno de baja altura. La importancia de la vegetación, y la cercanía de los colombianos con su entorno botánico se dejan sentir en este espacio abierto con vistas.

Volumen alto y basamento quedan atados y estrechamente relacionados a través de una cadena ascendente de espacios comunes de doble altura que se combinan con espacios docentes y de investigación. Esto permite que el edificio se abra y tome conciencia del paisaje, además de ofrecer espacios flexibles que facilitar futuras ampliaciones y cambios de programa.

Espacios punteros que acogen e invitan a participar de esta institución a alumnos, profesores, empleados y a una comunidad de vecinos son aquí el motor de diseño.

El programa consiste en 25000 m² de edificio construido que se dividen en 12000m² de espacios docentes zonas comunes y áreas de investigación, 3000 m² de sótano y 9000m² de salones, oficinas y un gran espacio polivalente.

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Cliente

Universidad del Rosario

Localización

Bogotá, Colombia

Superficie Construída

25.000 m²

Arquitectos

Belén Moneo, Jeffrey Brock, Fernando de la Carrera, Alejandro Cavanzo

Equipo de Arquitectura

Francisco Blázquez, Irene Alberdi

Maqueta

Moneo Brock

Maqueta 3D

Moneo Brock

Parque Fluvial del rio Tajo

La actuación principal de la propuesta es la de conservar y revitalizar el ecosistema propio del río Tajo, subrayando la importancia que tiene este paraje natural para el disfrute de todos los ciudadanos de Talavera, creando un Parque Fluvial Natural Paisajístico y Humano, apuntando a la posibilidad de que este Parque Natural del Tajo, que comienza en Talavera, pueda ir creciendo y sumando territorios y ciudades de tal manera que, en unos cuantos años, podamos recorrer las riberas de su cauce desde la sierra de Guadarrama hasta su desembocadura en Lisboa.


Por tanto, se entiende la actuación como una serie de intervenciones, todas ellas dentro del sentido global de esta prometedora idea. La primera condición será la de entender que el río debe ser el protagonista en este lugar, recuperando el importante valor que hizo que Talavera de la Reina se fundara junto a él. La segunda condición será la de hacer que el río sea accesible para el disfrute de todos los ciudadanos, para lo cual proponemos una serie de intervenciones y actividades que acercan la naturaleza y el río a la ciudad. Finalmente, si este parque se convierte en el enclave paisajístico de calidad que pensamos tiene el potencial de ser, el parque podría ser un reclamo turístico para Talavera a nivel nacional, como dotación supramunicipal, con oportunidades económicas y sociales de las que se beneficiaría la ciudad entera.


Las soluciones y los objetivos que se proponen pasan por medidas sostenibles para la mejora de la calidad del agua, la recuperación generalizada de los hábitats y especies propios del río Tajo en este tramo, la mejora paisajística, el uso del río y sus orillas acorde a la conservación de su biodiversidad y su paisaje y la exposición del proyecto a la participación ciudadana, con el fin de lograr un mayor conocimiento de su patrimonio fluvial.


Se pretende que el río sea para “todos” en sentido amplio; es decir: que permita el desarrollo de la vegetación y el complejo de hábitats propios del lugar; que albergue numerosas especies autóctonas de flora y fauna; que se mejoren y recuperen los escenarios paisajísticos del río y su vega, de gran calidad visual y enorme atractivo; que se permita el acceso a las orillas e islas a los ciudadanos de Talavera y a sus visitantes para su uso y disfrute; todo ello convenientemente armonizado para mantener la riqueza natural, el contenido paisajístico y los usos potenciales. En definitiva, se trata de conseguir un Parque Fluvial Natural Paisajístico y Humano.

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Cliente

Confederación hidrográfica del Tajo y Ayuntamiento de Talavera de la Reina

Localización

Talavera de la Reina, España

Arquitectos

MONEO BROCK, BLASCO ESPARZA, EIN

Equipo de Arquitectura

Irene Alberdi, Mathilde Noirot