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Patios de Luz · España

· Bienestar, Infraestructura

Arquitectura para sanar

El proyecto para el nuevo Centro de Salud en Llucmajor se concibe como una intervención sensible e integrada en el tejido urbano del casco histórico, dialogando respetuosamente con la escala, la materialidad y la morfología de su entorno inmediato. Inspirado en el Santuari de Cura, el edificio se plantea no solo como un espacio asistencial, sino también como un lugar de cuidado integral —físico y emocional—, reforzando su vínculo simbólico con la noción de sanación y recogimiento.

El volumen, de tres alturas sobre rasante más un sótano, se organiza en torno a cuatro patios interiores que estructuran la planta en disposición de “peine”, permitiendo una ventilación e iluminación natural óptimas y generando una atmósfera de calidad espacial. Este esquema favorece la lectura funcional del programa y permite integrar los espacios de espera y circulación de forma fluida y generosa. La vegetación introducida en los patios contribuye a mejorar el confort ambiental y ofrece momentos de respiro visual desde el interior.

Materialmente, la propuesta recurre a la piedra marés, característica de la arquitectura tradicional mallorquina, como elemento de fachada y celosía, combinada con carpinterías de madera. Esta elección potencia la integración paisajística del edificio, otorgándole una imagen sobria, atemporal y coherente con el entorno. Las celosías permiten matizar la radiación solar, ventilar naturalmente los espacios y preservar la privacidad, todo ello reforzando la sostenibilidad pasiva del edificio.

Desde el punto de vista urbano, el proyecto introduce una serie de mejoras en el espacio público adyacente: la ampliación de aceras, el arbolado, el mobiliario y el aparcamiento para bicicletas y personas con movilidad reducida activan la fachada y refuerzan el carácter cívico del equipamiento. Esta estrategia urbana convierte al centro en un elemento catalizador de la regeneración del entorno inmediato.

Funcionalmente, el edificio se organiza en tres plantas: la planta baja articula los accesos —principal, de ambulancias, de personal y al aparcamiento— y alberga las áreas de atención inmediata como PAC, radiología, extracciones y fisioterapia. La planta primera se dedica a consultas generales y administración, mientras que la segunda acoge pediatría, salud mental, bucodental y maternidad, garantizando una distribución clara y sectorizada. La conexión vertical se resuelve mediante núcleos estratégicamente situados, favoreciendo recorridos eficientes y accesibles, tanto para usuarios como para personal.

El sótano, accesible desde la vía pública, contiene 41 plazas de aparcamiento, almacenes, cuartos técnicos y un posible núcleo de instalaciones sostenibles (geotermia, pluviales, grupo electrógeno), que refuerzan la vocación ecológica del edificio. La separación estructural entre pilares permite una disposición cómoda de vehículos y una futura adaptabilidad del espacio.

El sistema constructivo apuesta por una estructura modular prefabricada (6,70 m x 7,00 m) mediante pórticos de hormigón y forjados de placas alveolares, que permite reducir tiempos y costes de ejecución hasta un 30%, garantizando a su vez flexibilidad para futuras ampliaciones. Esta solución racional responde a una estrategia de eficiencia operativa, sostenibilidad y durabilidad.

El edificio, concebido como una extensión del paisaje urbano, evita soluciones formales estridentes, y apuesta por una arquitectura de valores: arraigada, funcional, eficiente y sensible al lugar. Una arquitectura que, sin renunciar a la contemporaneidad, construye identidad y comunidad desde lo esencial.

INFORMACIÓN CLAVE

ARQUITECTOS
Belén Moneo, Jeffrey Brock

EQUIPO DE ARQUITECTURA
Miguel de la Ossa, Francisco Blázquez,
Enrique González