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Apartamento en Nueva York · Estados Unidos

· Interiorismo, Residencial

Un refugio de color

La renovación de este apartamento en el corazón de Nueva York explora el color como una herramienta fenomenológica, capaz de transformar la experiencia espacial, sensorial y emocional del habitar.

 

Concebida como un refugio frente a la intensidad de la ciudad, la vivienda fue imaginada como un espacio cálido y vital orientado al bienestar, la calma y el equilibrio. El cliente, de origen mexicano, buscaba un interior que tendiera puentes entre México y Nueva York, utilizando el color, los materiales y los objetos como elementos capaces de evocar la memoria, reforzar la identidad y generar un profundo sentido de pertenencia.

GEOMETRÍA Y COLOR

Una paleta cromática vibrante, cuidadosamente yuxtapuesta, se aplica a las superficies arquitectónicas para definir los espacios, guiar el recorrido y generar distintas atmósferas. El color no actúa como un recurso decorativo, sino como parte de la propia geometría del proyecto, dando forma a muros y techos, ordenando visualmente el espacio y reforzando las relaciones entre las distintas estancias. En el contexto de un apartamento compacto, se convierte en el hilo conductor del proyecto, desafiando las paletas neutras habituales de la vida urbana y proponiendo una atmósfera más cercana, expresiva y sensible.

 

Además, el proyecto se apoya en la geometría como elemento estructurante. Los círculos pintados en paredes y techos, y reproducidos en espejos, alfombras, mesas y pufs, actúan como un motivo unificador a través de todo el espacio. Aparecen a distintas escalas, conectando y diferenciando estancias, suavizando las transiciones y reforzando la continuidad espacial.

VENTILACIÓN Y  LUZ NATURAL

La organización del apartamento apuesta por un concepto abierto que favorece la entrada de luz natural y la percepción de amplitud. La conexión visual entre las áreas principales permite que la luz fluya por todo el espacio, potenciando la claridad y la sensación de continuidad. A su vez, el uso estratégico del color y de la geometría permite diferenciar y articular los distintos ámbitos sin perder unidad. De este modo, los espacios se perciben unidos, pero claramente definidos, combinando apertura, intimidad y funcionalidad.

 

Las grandes ventanas juegan un papel esencial en la relación con el exterior, reforzando el vínculo con la naturaleza y el entorno urbano. El verde integrado en la estantería principal dialoga con los enormes árboles, extendiendo visualmente el paisaje hacia el interior y aportando una sensación de frescura, equilibrio y bienestar. La luz natural interactúa de manera cambiante con las superficies cromáticas a lo largo del día, activando el espacio y modificando su atmósfera.

 

La iluminación artificial se concibe como una herramienta fundamental para construir atmósferas y acompañar los distintos usos. Se diseña un sistema flexible que combina luminarias ambientales, puntuales y decorativas, cuidadosamente colocadas para adaptarse a los diferentes momentos del día y a las actividades cotidianas. La luz resalta los materiales y refuerza el confort visual y emocional del espacio.

Los papeles pintados introducen distintas lecturas, enriqueciendo la experiencia sensorial mediante dibujos y texturas sugerentes, mientras que las puertas integradas en los paramentos se conciben como elementos discretos que, al abrirse, revelan recorridos secretos, inesperados.

 

El proyecto integra piezas de diseño icónicas y contemporáneas, como la lámpara Akari de Noguchi, la Womb Chair de Saarinen, o el último diseño de sofá de Citterio para B&B, junto a propuestas de marcas españolas actuales como las luminarias de madera de LZF, que aportan calidez material y un lenguaje innovador y piezas de Sancal, Expormim o Estiluz, reafirmando el compromiso con el diseño de calidad, la durabilidad y el valor cultural de los objetos.

 

La dimensión emocional se materializa en elementos vinculados a los orígenes del cliente, como los azulejos hidráulicos procedentes de Oaxaca, elaborados mediante técnicas tradicionales. Estas piezas dialogan con su colección personal de artesanías mexicanas, incorporando textura, color y memoria, y convirtiendo el espacio en un reflejo íntimo de su historia y sus vínculos.

 

A través de la combinación equilibrada de luz, color, geometría, artesanía y diseño contemporáneo, el proyecto construye un hábitat acogedor y emocionalmente significativo, capaz de acercar simbólicamente México a Nueva York y de responder de forma sensible, duradera y consciente a las necesidades de la vida cotidiana.

INFORMACIÓN CLAVE

LOCALIZACIÓN
Nueva York, Estados Unidos

ARQUITECTOS
Belén Moneo, Jeff Brock

 

EQUIPO DE ARQUITECTURA
Yaiza Camacho, Maite Rodríguez

CONSTRUCTORA
Chapter

PLANOS Y DIBUJOS